La industria tecnológica europea, en 10 puntos clave

La industria tecnológica europea, en 10 puntos clave
14 febrero, 2018 Betterplace
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Atomico y Slush, apoyándose en más de 3.500 respuestas de 1.000 CEOs y perfiles directivos de empresas europeas, elaboraron recientemente un completo informe que analiza el estado del sector de la tecnología para conocer en profundidad el hoy y bocetar el futuro próximo. En Betterplace sabemos que deglutir un documento de estas características exige, cuando menos, tiempo. Por eso, hemos extraído un top 10 de aprendizajes valiosos para que tengas una visión condensada y exprés del estado de la industria en Europa. 

A finales del pasado año, Atomico, el prestigioso fondo de inversión europeo, publicaba, en colaboración con el evento de tecnología y start-ups Slush, un ambicioso informe resultado de una profunda investigación que, al contrario que la mayoría de los estudios desarrollados a nivel macro, incorporaba también datos de pequeñas y medianas ciudades arrojando una visión casi 360º del panorama comunitario. The State of European Tech es un documento no solo revelador en el contenido sino también disruptivo en la forma que toma el pulso a la industria tecnológica europea desde muchas perspectivas: la atracción y retención del talento, la naturaleza de los perfiles directivos, la noción de comunidad o la inversión de capital. Una pieza basada en más de 3.500 respuestas y 50 entrevistas en profundidad a fundadores, emprendedores e inversores de compañías europeas que refleja fielmente el escenario actual y permite, así, anticipar comportamientos futuros. Casi 150 páginas con información de alto valor que hoy desgranamos en una selección de nociones básicas. ¡Sigue leyendo!

  • La industria tecnológica europea está creando empleo a mayor velocidad que el resto de sectores. Si bien España no forma parte del top 10 de países en los que la velocidad a la que aumenta el porcentaje de trabajadores del sector es mayor, —este ranking lo encabeza Irlanda, seguida de Holanda y Alemania—, es un hecho que, a nivel macro, el volumen de población dedicada a esto se ha multiplicado por tres en un año. Frente a esta cifra, la del crecimiento del empleo a nivel general, que no ha pasado del 0,8%. Tendrá algo que ver que los mayores eventos dedicados al ecosistema start-up se celebren en Europa. O que la multiplicidad de culturas fomente la creación de un caldo de cultivo propicio para la innovación.

La escalada de Europa en lo que a tecnología se refiere es un hecho.

  • Europa es optimista con respecto al futuro de su ecosistema tecnológico. Reino Unido e Irlanda son los que con mejores ojos ven el porvenir del sector… y no es de extrañar: en Irlanda la fuerza de trabajo tecnológica se ha disparado y Reino Unido tampoco ha levantado el pie del acelerador. Lo curioso es que el sur de Europa detente un cuarto lugar en este ranking de positivismo a pesar de no haber visto aún un retorno evidente a nivel laboral. Sorprendente pero también encomiable: sabemos que la transformación social y económica es una carrera de fondo, y nuestra autoestima no se ve mermada en el proceso. Fundadores e inversores son los que con mayor devoción creen en este prometedor futuro pero no están solos: han sido capaces de contagiar este espíritu a sus empleados; y no solo a los perfiles técnicos sino también a los miembros de otros equipos como Ventas, Comunicación o Recursos Humanos. Así, la confianza se vuelve generalizada y horizontal.
  • Reino Unido es el principal destino y también exportador de perfiles tecnológicos. El talento viaja a Reino Unido no solo desde otros países de Europa sino desde todos los rincones del mundo. Y lo que es más: la Union Jack exporta. Es la mayor fuente de talento tecnológico para otros países de Europa. Si nos centramos en ciudades receptoras de talento, Londres también se sitúa a la cabeza, seguida por París y, en tercer lugar, Madrid.
  • La cuna de los desarrolladores está, sin embargo, en Alemania. Hasta ahora la pole position pertenecía también a Reino Unido pero este último año Alemania se lo ha arrebatado. España ocupa un nada desdeñable séptimo lugar en este ranking y, de hecho, a nivel ciudad, Madrid está en el cuarto puesto y Barcelona en el 14. La presencia de gigantes tecnológicos en el patio europeo como Apple, Facebook o Amazon, que han empezado a adquirir compañías o porcentajes de las mismas, incentiva estos cambios en la composición de las estructuras profesionales. Asimismo, existe un esfuerzo conjunto para, desde la educación, fomentar el interés por las carreras técnicas que se perfilan como oportunidad incluso a corto plazo.

Los desarrolladores de software son los perfiles más demandados en Europa.

  • Existen dificultades para captar determinados perfiles. Y no solo para atraer, también para retener. Pongamos el foco en nuestra zona, sur de Europa. Aquí, los encuestados confiesan que los perfiles que más cuesta fichar son los ingenieros de software, seguidos por los especialistas en desarrollo de negocio y los data science. Este top 3 se replica idénticamente en todos los países interrogados. La dificultad para atraer, sobre todo a los ingenieros de software, radica en que existe un enorme gap entre los salarios que compañías como Google o Facebook pueden ofrecer y los que empresas locales ponen sobre la mesa. Estas últimas se las tienen que ingeniar para que los profesionales las elijan y en esa labor de seducción entran a competir otras muchas variables además del sueldo. ¿Has oído hablar del salario emocional?
  • Aún hay un gran desequilibrio de género en el sector tecnológico. Solo el 9% de los puestos directivos están ocupados por mujeres. El cargo más desigual en lo que a sexo se refiere es el de CTO, donde solo un 2% son chicas. Después, el de CEO, mayoritariamente masculino con un 94% del total. Ganan algo más de espacio ellas en puestos como el de CCO (Chief Commercial Officer) y CMO (Chief Marketing Officer), conquistando un 19 y un 23%, respectivamente. Sin embargo, la percepción que la comunidad tecnológica tiene sobre esta cuestión dista mucho de corresponderse con la realidad. Un 52% de los hombres y un 60% de las mujeres considera que las estructuras empresariales del sector sí reflejan diversidad de género. En este sentido aún queda mucho por hacer: desde la educación apoyando las competencias STEM (Science, Technology, Engineering y Mathematics) y desde los departamentos de Recursos Humanos contribuyendo a derribar estereotipos.

En Europa aún existe cierto desequilibrio en cuanto a género en las profesiones tecnológicas.

  • La comunidad tecnológica europea está muy cohesionada. Cada día se celebran cientos de eventos en todas partes del continente encaminados a fortalecer el tejido tecnológico. Concretamente, 172. Eventos que en 2017 superaron en total ¡los 62.000! Otro hecho que explica este sentimiento de unidad es la capacidad que tienen las ciudades para convertirse en centros tecnológicos, independientemente de su envergadura. Ejemplo de ello son países como Alemania y España, cuyos ecosistemas son los menos centralizados. Así, los proyectos se distribuyen a través de toda su geografía sin que la capital o las grandes urbes los acaparen. Caso opuesto es el de Hungría, donde el 87% de las empresas están localizadas en Budapest. Pero tiempo al tiempo.
  • En 2017 se batió el récord de inversión de capital. Alrededor de 2.000 inversores participaron el año pasado en, al menos, una ronda de inversión: cuatro veces más que en 2012. La cantidad total superó la cosechada en 2016 y esta, a la del año anterior. El hecho de ser un mercado en plena expansión convierte a Europa en un territorio muy atractivo para la inversión que promete seguir en la misma línea.

Europa bate su propio récord en atracción de inversores.

  • Los lazos entre las start-ups y la industria tradicional son débiles. La percepción general es que, si ambas realidades estuvieran más próximas, surgirían sinergías interesantes. Las empresas de siempre podrían ser inversoras de las emergentes, podrían compartir talento cualificado y fomentar, conjuntamente, la investigación. Sin embargo, esto no ocurre. No hay conexiones estables ni sólidas entre ambas y el escenario está todavía muy polarizado. En nuestras manos está empezar a tejer nexos para aprender todos de todos.
  • La regulación ya no se percibe como una barrera. Impuestos, protección de datos, políticas de empleo… son cuestiones que históricamente han supuesto quebraderos de cabeza a la mentalidad emprendedora. Sin embargo, a medida que el ecosistema madura, la regulación empieza a verse como ventaja competitiva a nivel de gobierno, industria y empresa. En países como España o Italia, este salto aún no se ha dado y la regulación sigue siendo un pequeño hándicap para la puesta en marcha y el crecimiento de negocios de naturaleza tecnológica. Ahora, si el camino trazado por los países anglosajones es el que seguiremos también nosotros, pronto estaremos en la senda de la flexibilidad.

Los cambios en la manera de entender la regulación ya están presentes en algunos países de Europa.

Comprender la realidad del entorno europeo nos ayuda a tener una perspectiva de país, de ciudad, así como a detectar oportunidades dentro y fuera de nuestras fronteras. En Betterplace ya estamos aplicando estos aprendizajes para conocernos mejor como compañía; para entender el porqué de los éxitos y de las dificultades a los que nos enfrentamos a diario; y para trazar una estrategia coherente y realista.

¿Te has quedado con ganas de más? Descárgate el informe íntegro y descubre cómo se comporta un sector vivo y en alza.

 

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