Información: ‘do’s’ y ‘don’ts’ en la era del Big Data

Información: ‘do’s’ y ‘don’ts’ en la era del Big Data
13 junio, 2018 Betterplace
In Tips
Do's and donts de la información en la era del Big Data.

La información es poder. Entendido. De hecho, hace tiempo que esta declaración tan categórica ha dejado de ser impactante. Pero, ¿qué requisitos ha de cumplir y qué características ha de evitar esta información para ser realmente valiosa en el entorno empresarial? Lo descubrimos con Betterplace.

Afirmar en pleno 2018 que la información genera valor para la empresa no sorprende a (casi) nadie. Atrás quedaron los tiempos donde la incertidumbre era inevitable y las decisiones se tomaban a golpe de ingenio e intuición. Y es que, aunque a día de hoy ese olfato permanezca insustituible, lo cierto es que ya no entendemos la resolución de problemas al margen de un research que nos ilustre y minimice el riesgo a errar.

Sin embargo, inmersos en esta aparente familiaridad con el consumo de información, arrastramos todavía ciertos vicios que lastran nuestra relación con los datos e impiden que les saquemos todo el partido que deberíamos. Frente a cada don’t hay un do (¡claro!), una manera más apropiada de hacer las cosas. Hoy repasamos algunos y reflexionamos sobre los nexos que establecemos con la información con el fin de detectar esos errores y sus equivalentes buenas prácticas.

Es importante cribar la información para hacerla valiosa y útil.

Mucho ruido, pocas nueces. En la era de la infoxicación no resulta difícil acceder a grandes volúmenes de información pero sí cribarla para hacerla valiosa y extraerle todo el jugo. Tan inútil es la ausencia de datos como el exceso de los mismos si estos no son limpios y/o si su análisis y comprensión resulta dificultosa. Por ello, el valor de la información no radica en la cantidad, lo hace en la calidad. De esta manera, no se mide al peso, sino a través de parámetros como la exactitud, la integridad, la consistencia, la uniformidad, la densidad o la unicidad. Requisitos que configuran lo que llamamos calidad del dato y que deben trabajar conjuntamente para hacerlo significativo y útil. Sin embargo, la capacidad de síntesis no es una virtud demasiado extendida. ¿Quién no ha accedido a informes que por extensión y densidad resultan reiterativos y, en consecuencia, poco eficaces? Betterplace apuesta por la concisión y la pertinencia a la hora de elaborar sus informes, tanto de tipo estadístico como de valoración inmobiliaria.

Ver para creer. Ligado precisamente al factor anterior, el del volumen, está la credibilidad. Y es que esa calidad tan deseable solo se alcanza desde la certeza y la confianza. De no ser así se incumpliría uno los preceptos más básicos de la información. Trabajar con fuentes fiables y contrastadas es condición sine qua non para ser un buen proveedor de información, capaz de guiar la toma de decisiones. En Betterplace trabajamos con fuentes públicas y privadas de las que extraemos información estadística —sociodemográfica, comercial, económica, catastral, etc.— con la que facilitamos el acceso a la misma tanto de manera online como en formato PDF a través de completos informes.

El valor de la información no radica solo en su volumen, también en su calidad o credibilidad.

Barreras no. Pongámoslo fácil. De poco sirve disponer de información de alto valor si el acceso a la misma es farragoso o complejo. La usabilidad es una de las cruzadas de nuestra época. No en vano, la llamada UX (User Experience) se ha convertido en una de las disciplinas más valoradas y los consultores en la misma, en profesionales altamente cotizados. La tendencia, en este sentido, apunta hacia estructuras de contenido sencillas y ordenadas, diseños limpios y responsive, además de a una cesión del control al usuario para que sea este quien lleve las riendas del acceso a esa información y de su consumo en un ejercicio de mayor interactuación. A pesar de esta cuestión aparentemente tan obvia, no es del todo común (todavía) navegar por entornos plenamente usables. Es, de hecho, muy habitual seguir identificando jerarquías engorrosas e interfaces con horror vacui que generan una distancia, a veces insalvable, entre el usuario y la información. ¿El reto? Facilitar la experiencia a todos los usuarios, independientemente de su destreza o experiencia con la tecnología. En Betterplace hemos desarrollado una aplicación de fácil manejo que, si bien se erige sobre cimientos sólidos y complejos, se muestra plenamente accesible ante el usuario que tiene el control total de la experiencia y, por ende, la posibilidad de personalizar e intervenir de forma activa en el proceso siempre que lo considere necesario (por ejemplo, a través de la edición manual de testigos inmobiliarios o generación de zonas en función de criterios propios).


La velocidad de la información es vital y lo es cada vez más: la fecha de caducidad, apremiante.

Consumir preferentemente antes de… La fecha de caducidad es cada vez más apremiante en lo que a información se refiere. A consecuencia de este hoy marcado por la inmediatez, los datos pierden su sentido y validez cada vez más rápido. De ahí que no baste con tener acceso a información suficiente y de calidad. Esta ha de estar también al día. El famoso real time proveniente del periodismo ha terminado por permear en otros sectores que se han vuelto también sensibles a esta obligatoriedad de conocer al instante. Conscientes de esta necesidad, en Betterplace ofrecemos información lo más actualizada posible —con periodicidad diaria, mensual o anual— en función de su naturaleza. Esto permite agilizar los procesos internos pero también adelantarse a la competencia.

En el entorno empresarial, donde la toma de decisiones se sustenta, cada vez más, sobre los datos, cumplir con los criterios de concreción, veracidad, actualidad y accesibilidad parece ya no deseable sino prácticamente obligatorio. Solicita una demo de Betterplace y descubre cómo el contenido desde artículo toma forma.