Derribamos tres mitos: los principales frenos a la digitalización de la pyme española

Derribamos tres mitos: los principales frenos a la digitalización de la pyme española
10 enero, 2018 Betterplace
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derribando mitos, barreras a la digitalización

El pasado 2017 Vodafone publicaba su Estudio sobre el estado de las empresas y Administraciones Públicas españolas relativo a su nivel de digitalización. Un completo resumen ejecutivo que revelaba que, aunque se han dado pasos, en innovación todavía queda camino por recorrer. En este post explicamos por qué las barreras a la digitalización de la pyme española son, bien miradas, oportunidades.

Se nos llena la boca hablando de digitalización. Leemos constantemente titulares que presentan insólitas innovaciones, progresos que reinventan maneras caducas de hacer las cosas, adelantos que permiten optimizar procesos. Y los recibimos con alegría y satisfacción. Sin embargo, el grado de digitalización de las compañías españolas, especialmente en el segmento de pequeñas y medianas empresas, es deficiente. El 82% de los autónomos y de las estructuras muy pequeñas (hasta 10 empleados) declaran no contar con trabajadores especializados en digitalización. Esta materia no surge, de forma espontánea, cuando se les pregunta a esas empresas por sus preocupaciones más comunes. Ni en pequeñas ni en grandes. ¿Por qué existe este gap entre algo que se considera vital para el crecimiento y su implantación en la estructura empresarial? ¿Miedo, quizás?

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Existen, efectivamente, miedos que levantan barreras. El principal, en el caso de la pyme, es el elevado coste que, teóricamente, implica la digitalización. Después está la formación de los empleados seguida por la ausencia de personal cualificado para capitanear el cambio. Tres mitos que nos hemos propuesto derribar a golpe de argumento con la ayuda de Betterplace. Sigue leyendo.

Mito 1: la digitalización entraña elevados costes de implantación

Lo curioso de este temor es que choca frontalmente con el que es, precisamente, uno de los principales drivers de la transformación digital: la eficiencia. El hecho de poder hacer más cosas en menos tiempo y por menos dinero. O lo que es lo mismo, entender que las herramientas digitales permiten un crecimiento mayor no tanto a través de un aumento del número de clientes —que también—, sino desde el ahorro de costes. Esta es una visión propia de los países donde la tecnología se usa de forma más agresiva y donde se percibe como una inversión en lugar de como un gasto. Si aplicamos esta lógica a Betterplace, estaremos ante una aplicación capaz de reducir sustancialmente los tiempos de tareas como la captación inmobiliaria o la generación de estudios de mercado. Labores que, realizadas con métodos tradicionales, son exigentes en tiempos y, consecuentemente, en recursos. Apostar por la introducción de innovaciones tecnológicas en las dinámicas de trabajo convencionales suele conllevar, a medio plazo —y a veces, incluso a corto—, un retorno en términos de ahorro que compensa, con creces, la inversión. Betterplace es una herramienta flexible en cuanto a tarifas, ya que estas se calculan a partir de los municipios y las funcionalidades contratadas. En cualquier caso, una sola captación gracias a ella y su coste estará más que amortizado.

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Mito 2: la digitalización exige formación del empleado

El recelo es uno de los males más peligrosos del empresario. Mal que se agrava cuando hablamos de tecnología. Es común pensar que el aprendizaje de nuevas formas de hacer las cosas será arduo, complejo y requerirá, de nuevo, de tiempo y dinero. Nada más lejos de la realidad. La tecnología tiende, cada vez más, a ser intuitiva y a responder a las problemáticas comunes con sencillez y naturalidad. El hecho de que esté presente en todas las facetas de nuestra vida facilita también que la asunción de cambios sea más inconsciente y fluida de lo que, a priori, pensamos.

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Mito 3: hace falta contar con personal cualificado para implantar la digitalización

Si bien es cierto que disponer de perfiles especializados que desde dentro de la compañía lleven las riendas de la transformación es una ventaja que inevitablemente acelerará el proceso, hay que asumir que pocas empresas —especialmente si son de pequeña envergadura— pueden permitírselo. Por eso, conviene implementar herramientas tecnológicas que incorporen óptimos servicios de soporte que, desde fuera, presten la ayuda que, sobre todo en las primeras fases, las empresas demandan. Betterplace acompaña al usuario en todo el proceso: prueba, contratación, uso y repetición. Desde la primera toma de contacto llevamos un seguimiento individualizado de cada cliente al que formamos a través de demos personalizadas, tutoriales y manuales prácticos. Además, nuestro departamento de Ventas está disponible al otro lado del teléfono y del correo electrónico para esclarecer dudas puntuales; y los canales de Social Media, operativos 24/7 para, igualmente, solventar cuestiones específicas.

De esta forma, los tres problemas con los que la pequeña y mediana empresa argumenta su escaso interés por la transformación digital se tambalean. Cuanto mayor sea el conocimiento por parte de la industria de los beneficios que aporta la tecnología en el día a día, más débiles serán estas barreras que todavía hoy frenan una renovación que en otros países y contextos es imparable.

¿Y tú, estás dispuesto a abanderar el cambio?

 

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