Así está cambiando el sector ‘retail’

Así está cambiando el sector ‘retail’
25 abril, 2018 Betterplace
In Trends

Se habla mucho sobre las tendencias del sector retail. Robótica y realidad virtual. Automatización y Big Data. Pop-ups, instore analytics, social shopping… Detrás de cada avance tecnológico, detrás de cada anglicismo, hay una necesidad. La necesidad de un cliente que, para ser cubierta, genera una necesidad en la empresa. Así, las compañías se dotan de mecanismos con los que cubrir sus propias demandas y, en consecuencia, las de sus consumidores que mantienen altos los niveles de exigencia. Pero, ¡CALMA! Todo este caos de peticiones, demandas, mejoras y conquistas adquiere sentido… cuando terminas de leer este post. 

Si el mundo se mueve rápido, el sector del retail vuela. El famoso si parpadeas te lo pierdes nunca fue tan cierto como en esta industria en la que la competencia es feroz y la combinación de inventiva e innovación más que un plus, es una obligación. La diferencia entre el éxito y el fracaso muchas veces radica en los detalles: aquellos que el cliente tiene la capacidad de exigir y la empresa, la sensibilidad de contemplar.

Innovar en el sector retail implica responder a las demandas de los consumidores y, en la medida de lo posible, adelantarse a las mismas, pero también transformar los procesos internos para perseguir la optimización. Eso sí: todo perfeccionamiento que tiene lugar de puertas para adentro repercute en una mejor experiencia para el cliente. Por ello, las necesidades de los consumidores y sus exigencias van ligadas a las demandas de las empresas que, al otro lado, tienen la obligación de cumplir. ¿Suena a trabalenguas? Puede. Veámoslo por separado.

El sector del retail se transforma cada día para cubrir sus propias necesidades y las de sus consumidores.

¿Qué quiere el consumidor de hoy? 

Haciendo una sencilla búsqueda en internet podemos acceder a informes, estudios, artículos, teorías, hilos de foros, tuits, reflexiones, y un largo etcétera en la que expertos y no tan expertos divagan sobre qué es lo que valora el consumidor de hoy. El consumidor 2, 3 o n punto cero. Pero, peroratas a un lado y aun a riesgo de pecar de simplistas, cabe resumir que usuarios y clientes demandan básicamente dos cosas: agilidad y personalización.

Faster! Llegar a todo es cada vez más complicado y, por ello, los consumidores que estudian, trabajan, se divierten, se cuidan, se relajan y, por supuesto, compran, necesitan que esta última tarea les robe el menor tiempo posible. El tiempo es el más preciado de los tesoros, sobre todo para esas nuevas generaciones que vienen pisando fuerte y que no comprenden que la inmediatez que cabe en la palma de la mano no se traslade de forma idéntica al mundo real. Por eso, y porque compañías como Amazon han hecho de la velocidad su leitmotiv y ventaja competitiva, players de gran pero también de pequeña envergadura pugnan abiertamente por recortar tiempos. En todo: en los e-commerce, donde el lapso que separa la confirmación y la compra de la recepción del paquete, prácticamente, define la experiencia integral; pero también en las tiendas físicas en las que la velocidad, por tangible, no es menos obligada. La fila única, la gestión de turnos, el click and collect o el autopago son solo algunos de los métodos que cada vez vemos con más frecuencia en establecimientos de todo tipo respondiendo a la instalada necesidad de ¡volar!

La rapidez es una de las principales demandas de los consumidores de retail.

Personalización, por favor. Entornos masivos sí, pero con el de tú a tú por bandera. La tendencia a personalizar las experiencias es ya una constante en todos los sectores y disciplinas. Ha calado en la configuración del propio producto, donde el consumidor tiene cada vez más que decir, pero también y sobremanera en la atención, cada vez más sofisticada e individual. Los consumidores quieren ser únicos, no intercambiables, y, por ende, solicitan una experiencia de compra equivalente. En los entornos online entran en juego el marketing programático, los recomendadores inteligentes o las navegaciones flexibles, entre otras muchas estrategias. Y en la tienda física, la observación, las mecánicas de identificación visual y la omnicanalidad. Todo trabajando sobre un mismo pilar: la diferenciación.

 ¿Qué busca la empresa?

El sentido común vuelve a responder a esta pregunta. Y es que, aunque la tecnología que necesitan los negocios para solventar sus problemas sea, en ocasiones, compleja, las necesidades que resuelve son de una lógica aplastante.

Una de las principales necesidades de las empresas de retail es ahorrar tiempo y recursos en el día a día.

Menos tiempo = menos dinero. Si el consumidor busca ahorrar tiempo en sus procesos de compra, el negocio, a su manera, persigue exactamente lo mismo. Para cualquier empresa el tiempo es dinero y, por ello, recortarlo es sinónimo de optimización. Toda innovación que contribuya a facilitar una menor inversión de horas y, en consecuencia, de costes, debería ser bien recibida. Por ello una de las conquistas del Business Intelligence es el aumento de la rentabilidad, gracias a sistemas que no reemplazan a las personas pero transforman radicalmente su manera tradicional de trabajar. Llevado al caso de Betterplace, lo que ofrecemos a los retailers es una potente herramienta capaz de hacerles ahorrar tiempo y dinero cuando abordan sus estrategias de expansión. Esto para franquicias, por ejemplo, supone un avance muy significativo, ya que lo que un responsable de expansión antes tardaba semanas en decidir con la consiguiente inversión por parte de la empresa, ahora se puede realizar desde el ordenador en la comodidad de la oficina. Estudios de zonas, comparativas demográficas, económicas y comerciales; identificación de áreas potenciales; o acceso a locales comerciales son solo algunas de las funcionalidades que Betterplace pone el manos del sector retail.

Para las empresas de retail es fundamental reducir la incertidumbre.

Objetivo: certidumbre. Ningún proyecto empresarial está exento de riesgo pero reducirlo es otra las principales cruzadas de la llamada inteligencia empresarial. En este contexto, el análisis de información se convierte en un valor en alza que amplía y enriquece el campo de visión de las empresas: les permite conocerse mejor a sí mismas y también relacionarse con el entorno. Betterplace, como software de Big Data y Location Intelligence, recopila, analiza, filtra y muestra gran cantidad de datos que permiten a las empresas reducir significativamente el riesgo derivado de la mala ubicación de un punto de venta. De esta manera, dota a las franquicias de mecanismos para minimizar la incertidumbre e incluso predecir comportamientos.

Así, asistimos a la revolución de un sector vivo que exige a todos los actores estar al día y reinventarse. Tan rápido como lo hacen sus respectivas necesidades. Atrás quedaron la comodidad, la certeza y las verdades absolutas. Bienvenido, trabalenguas del retail. Estamos aquí para descifrarte.

 

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